Edgar Plans · Eline Boerma · Elvira Fustero · Sandra Rojo Picón · Daniel Sánchez Palomo
24–27 septiembre 2026 | IFEMA Madrid | Stand 5B21
VILLAZAN se complace en anunciar su participación en la 34.ª edición de ESTAMPA, que tendrá lugar del 24 al 27 de septiembre de 2026 en IFEMA Madrid.
Para esta edición, la galería presenta una selección de obras de Edgar Plans, Elina Boerma, Elvira Fustero, Sandra Rojo Picón y Daniel Sánchez Palomo, reuniendo en un mismo espacio cinco aproximaciones distintas a la creación contemporánea y estableciendo un diálogo entre artistas de diferentes generaciones, procedencias y sensibilidades.
La propuesta parte de una reflexión en torno a la figuración contemporánea y sus posibilidades como territorio de experimentación. Lejos de entender la figura únicamente como representación, las obras reunidas en el stand exploran cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria, la emoción, la imaginación y la experiencia individual, a través de lenguajes que transitan entre lo íntimo y lo universal.
La pintura ocupa un lugar central en la presentación, entendida como un espacio de libertad en el que cada artista construye un universo profundamente personal. Desde lenguajes más gestuales y narrativos hasta aproximaciones donde la materia, el color o la introspección adquieren un papel protagonista, el proyecto busca poner de manifiesto la vitalidad y diversidad de la práctica pictórica actual.
Junto a esta selección, la participación de Edgar Plans tendrá una presencia especialmente significativa. VILLAZAN presentará distintas pinturas del artista, así como su proyecto escultórico de edición limitada desarrollado en colaboración con Lladró, trasladando al volumen algunos de los personajes y códigos visuales que han definido su imaginario artístico.
La escultura permite aproximarse desde una nueva perspectiva al universo de Plans, en el que sus conocidos personajes funcionan como vehículos para hablar de creatividad, imaginación, individualidad y de la capacidad transformadora del arte. El paso de la superficie pictórica al objeto tridimensional amplía ese lenguaje y establece un diálogo entre pintura, escultura y la tradición artesanal vinculada a la porcelana.
Con motivo de esta presentación, VILLAZAN celebrará además dos encuentros especiales en su stand durante ESTAMPA.
Jueves 24 de septiembre · 18:00 h
VIP Cocktail – VILLAZAN × Lladró
VILLAZAN ofrecerá un cóctel privado en colaboración con Lladró para presentar el proyecto escultórico de edición limitada de Edgar Plans. Un encuentro especialmente concebido para coleccionistas, prensa, instituciones y amigos de la galería, que permitirá descubrir la escultura junto a una selección de pinturas del artista y conocer más de cerca el proceso que ha dado forma a esta colaboración.
Viernes 25 de septiembre · 12:30 h
Artist Talk with Edgar Plans
Edgar Plans participará en un encuentro en el stand de VILLAZAN en el que realizará un recorrido por las obras presentadas en la feria. La conversación abordará la evolución de su lenguaje artístico, sus procesos creativos y el universo que ha construido a lo largo de su trayectoria, deteniéndose especialmente en el desarrollo de su reciente proyecto escultórico con Lladró y en el tránsito de sus personajes desde la pintura hacia las tres dimensiones.
La participación de VILLAZAN en ESTAMPA 2026 refleja la voluntad de la galería de generar diálogos entre distintas generaciones y formas de entender la creación contemporánea, al tiempo que crea nuevos espacios de encuentro entre artistas, coleccionistas, instituciones y público.
VILLAZAN | ESTAMPA 2026
Edgar Plans · Eline Boerma · Elvira Fustero · Sandra Rojo Picón · Daniel Sánchez Palomo
24–27 septiembre 2026
IFEMA Madrid · Pabellón 5
Stand 5B21
Invitaciones VIP
VILLAZAN dispone de un número limitado de invitaciones para sus coleccionistas e invitados. Para solicitar acceso a la feria o confirmar asistencia a alguno de los encuentros organizados por la galería, pueden ponerse en contacto con nuestro equipo.
EDGAR PLANS
Madrid, 1977
El universo de Edgar Plans nace de una concepción de la pintura profundamente ligada a la libertad, la imaginación y el juego. Desde sus primeros dibujos, el artista ha entendido la creación como una forma de construir relatos propios, alejándose deliberadamente de las convenciones académicas para desarrollar un lenguaje en el que conviven pintura, dibujo, grafiti, palabra y narración. Sus composiciones funcionan como escenarios en permanente transformación, poblados por signos, trazos espontáneos y personajes que parecen surgir directamente de la memoria de la infancia.
En el centro de este imaginario aparecen sus conocidos Animal Heroes, figuras de apariencia ingenua que, bajo la estética del cómic y el dibujo infantil, actúan como pequeños héroes contemporáneos. A través de ellos, Plans aborda cuestiones relacionadas con la convivencia, la vulnerabilidad, la injusticia, el medioambiente y la necesidad de preservar una cierta capacidad de asombro frente al mundo adulto. La aparente inocencia de sus imágenes es, por tanto, engañosa: detrás del color, el humor y la espontaneidad existe una mirada crítica que utiliza la fantasía como herramienta para enfrentarse a problemas reales.
En los últimos años, este vocabulario ha trascendido progresivamente los límites del lienzo para adentrarse en la escultura. Su reciente colaboración con Lladró, Juanin And His Martian, lleva ese tránsito a la porcelana y parte precisamente de dos elementos esenciales en su trayectoria: memoria e imaginación. La pieza amplía físicamente un universo que hasta ahora habitaba principalmente la pintura y convierte a sus personajes en presencias tridimensionales, manteniendo intacta esa tensión característica de Plans entre la mirada infantil y las preguntas del mundo adulto.
ELINE BOERMA
Culemborg, Países Bajos, 1999
La pintura de Eline Boerma se construye desde el movimiento. Sus superficies parecen sometidas a fuerzas cambiantes -como el viento, la luz o el agua- en las que formas, colores y gestos aparecen, se desplazan y vuelven a desaparecer. Entre abstracción y referencia, sus obras rehúyen una lectura inmediata: fragmentos de paisaje o posibles figuras emergen entre campos turbulentos de materia para disolverse de nuevo antes de llegar a convertirse en imágenes completamente reconocibles.
Boerma entiende la pintura como una manera de pensar el mundo más que de representarlo. Naturaleza, sociedad y experiencia psicológica aparecen como sistemas interconectados, atravesados por contradicciones y estados de transformación constante. Su proceso alterna momentos rápidos e intuitivos de aplicación de pintura con largos periodos de observación, creando una tensión entre impulso y control, construcción y colapso, movimiento y suspensión. En ese proceso pueden reconocerse ecos de artistas como Chaïm Soutine, Joan Mitchell, Rubens o Willem de Kooning, referencias que Boerma incorpora a una investigación pictórica profundamente contemporánea.
Formada en la Hogeschool voor de Kunsten Utrecht y posteriormente en el Royal College of Art de Londres, donde completó su MA en 2026, Boerma concibe el gesto abstracto como un desplazamiento entre mundo interior y exterior. En sus grandes formatos, la pintura adquiere una dimensión casi atmosférica: no se contempla únicamente como superficie, sino como un espacio al que entrar, donde las formas se revelan lentamente, como imágenes que comienzan a hacerse visibles entre la niebla.
ELVIRA FUSTERO
Zaragoza, 1947
La trayectoria de Elvira Fustero atraviesa más de cinco décadas de investigación en torno a la pintura, la escultura, el color y el espacio. Vinculada desde sus comienzos a la renovación de la abstracción española, su lenguaje se consolidó a partir de una práctica caracterizada por el ritmo, la gestualidad y una intensa dimensión poética. En sus composiciones, el color deja de ser únicamente materia pictórica para convertirse en estructura emocional: formas y tensiones cromáticas construyen espacios que parecen situarse entre el paisaje interior, la memoria y una arquitectura imaginada.
Uno de los momentos fundamentales de su trayectoria llegó en 1990 con Terrestial Poetry, su exposición en el Taipei Fine Arts Museum. Aquella muestra proyectó internacionalmente una investigación que ya había adquirido una identidad propia y en la que abstracción y experiencia sensorial convivían con extraordinaria libertad. Treinta y cinco años después, VILLAZAN recuperó en Madrid una selección de aquellas obras en Terrestial Poetry +35, permitiendo contemplarlas no como documentos de una época, sino desde su sorprendente vigencia contemporánea.
Fustero pertenece a una generación para la que la abstracción fue un territorio de libertad más que una fórmula estética. Su obra se desarrolla entre lo intuitivo y lo construido, entre la energía del gesto y la organización del espacio. Presente en colecciones como la Colección Bassat y en instituciones como el Taipei Fine Arts Museum, su pintura conserva una particular capacidad para transformar color, geometría y materia en una experiencia esencialmente perceptiva: una forma de poesía que no necesita narración para producir significado.
SANDRA ROJO PICÓN
Madrid, 1985
En la obra de Sandra Rojo Picón, la belleza funciona como una forma de narración. Su pintura nace de una mirada educada tanto por las bellas artes como por la moda, el cine y el diseño, disciplinas que han construido en ella una especial sensibilidad hacia el color, la indumentaria, el gesto y los pequeños detalles capaces de definir a una persona. Tras ocho años de formación en Londres -donde cursó BA y MA en Womenswear en el London College of Fashion- y una extensa trayectoria vinculada al diseño, Rojo Picón regresó plenamente a la pintura para construir un lenguaje en el que elegancia, humor, intimidad y emoción conviven de manera natural.
Sus personajes aparecen con frecuencia de espaldas, parcialmente ocultos o incluso reducidos a unos zapatos, unas piernas o un determinado gesto. Esta decisión desplaza la identidad del rostro hacia otros códigos: una postura, una prenda o una silueta pueden revelar tanto sobre alguien como su expresión. La formación de la artista en moda resulta aquí fundamental; nada en la apariencia de sus personajes es accidental. Al mismo tiempo, los cielos, las nubes, las flores y la particular luz de Madrid introducen en sus composiciones una dimensión suspendida y onírica que ella misma ha ido configurando como un universo propio.
En su reciente exposición Paradiso Perduto en VILLAZAN, ese imaginario adquirió la forma de un lugar inexistente: un refugio construido alrededor de una piscina en el que el tiempo parece haberse detenido y la luz permanece eternamente en verano. Inspirada en parte por el universo visual de Great Expectations de Alfonso Cuarón, la artista concibe ese espacio como un territorio habitado únicamente por aquello -y aquellos- que desea preservar. Así, bajo la aparente ligereza y belleza de sus imágenes, la pintura de Rojo Picón habla también de memoria, afecto y ausencia: de nuestra capacidad para construir lugares imaginarios en los que conservar aquello que el tiempo inevitablemente transforma.
DANIEL SÁNCHEZ PALOMO
Dos Hermanas, Sevilla, 1999
El trabajo del pintor sevillano Daniel Sánchez Palomo hace uso de la figuración y la herencia iconográfica clásica y cristiana para crear escenas nocturnas en las que los personajes realizan acciones rituales entre la mística y la erótica, invitando a reflexionar en torno al Eros y el Thanatos, la pulsión de vida y la pulsión de muerte. En su proceso creativo intervienen tanto vivencias personales como influencias estéticas de distintos campos, como el teatro posdramático de Angélica Liddell, y conceptuales, como el pensamiento de Georges Bataille o Edmund Burke.
Los paisajes de sus obras -los cruces de camino, los cortafuegos, los cotos privados de caza- se presentan como espacios apartados de la vida trajeada, de las normas y de la vigilia. Son lugares de tránsito y de excepción, terrenos donde cualquier acción rehúye de su descubrimiento. Y en ellos una luz, un foco blanquecino, encuentra en su camino curioso, como el coche que se topa con una liebre a punto de ser atropellada, con animales humanos, desprevenidos, irascibles, desnudos. Humanos entregados a una ceremonia difícil de descifrar. Hay en ellos lujuria, miedo, abandono, hambre y, también, una cierta vergüenza: la de haber sido descubiertos.
La pintura de Sánchez Palomo parece detenerse precisamente en ese instante: cuando aquello que permanecía oculto queda expuesto durante un segundo. Su mirada adquiere, por tanto, algo de fotografía, de intrusión y de voyerismo, de entrometimiento. Así, mirar es aparecer en la escena, iluminarla y, por tanto, pasar a formar parte del ritual.
Esa nocturnidad, más que el momento, se convierte en el espacio donde las fórmulas sociales pierden consistencia y el cuerpo, liberado o condenado por sus impulsos, involuciona hacia el animalismo. La iconografía religiosa reaparece entonces desplazada de su carga simbólica: los gestos de devoción se confunden con los del placer sexual, la ofrenda con el sacrificio pagano y la aparición con el accidente, con el atropello.
Sus escenas contienen algo de recuerdo -también de alucinación- y de presagio al mismo tiempo. Algo que no se identifica ha ocurrido, o está a punto de ocurrir, pero la pintura solo permite contemplar ese intervalo suspendido en el que todavía el espectador no diferencia si se encuentra ante una revelación o ante una amenaza. No sabe si debe excitarse o huir, tampoco si quiere hacerlo.
___________________________________
EDGAR PLANS
Madrid, 1977
Edgar Plans' universe emerges from an understanding of painting deeply connected to freedom, imagination and play. From his earliest drawings, the artist has approached creation as a means of constructing his own narratives, deliberately moving away from academic conventions to develop a language in which painting, drawing, graffiti, text and storytelling coexist. His compositions operate as constantly shifting stages, populated by signs, spontaneous marks and characters that seem to emerge directly from the memory of childhood.
At the heart of this imaginary world are his well-known Animal Heroes, seemingly innocent figures that, drawing on the aesthetics of comics and children's illustration, act as small contemporary heroes. Through them, Plans addresses questions of coexistence, vulnerability, injustice, the environment and the need to preserve a certain capacity for wonder in the face of the adult world. The apparent innocence of his images is therefore deceptive: behind their colour, humour and spontaneity lies a critical gaze that uses fantasy as a tool for confronting real-world concerns.
In recent years, this vocabulary has progressively moved beyond the limits of the canvas and into sculpture. His recent collaboration with Lladró, Juanin And His Martian, brings this transition into porcelain and draws on two essential elements of his practice: memory and imagination. The work gives physical form to a universe that had previously inhabited primarily the painted surface, transforming his characters into three-dimensional presences while preserving Plans' characteristic tension between a childlike gaze and the questions of the adult world.
ELINE BOERMA
Culemborg, The Netherlands, 1999
Eline Boerma's painting is built through movement. Her surfaces appear subject to shifting forces -like wind, light or water- in which forms, colours and gestures emerge, move and disappear once again. Suspended between abstraction and reference, her works resist immediate interpretation: fragments of landscape or possible figures surface within turbulent fields of paint, only to dissolve again before becoming fully recognizable images.
Boerma understands painting as a way of thinking about the world rather than simply representing it. Nature, society and psychological experience appear as interconnected systems, traversed by contradictions and states of constant transformation. Her process alternates between rapid, intuitive applications of paint and extended periods of observation, creating a tension between impulse and control, construction and collapse, movement and suspension. Echoes of artists such as Chaïm Soutine, Joan Mitchell, Rubens and Willem de Kooning can be traced within this process, references that Boerma incorporates into a distinctly contemporary painterly investigation.
Educated at the Hogeschool voor de Kunsten Utrecht and later at the Royal College of Art in London, where she completed her MA in 2026, Boerma conceives the abstract gesture as a movement between inner and outer worlds. In her large-scale works, painting takes on an almost atmospheric dimension: it is experienced not merely as a surface, but as a space to enter, where forms reveal themselves gradually, like images beginning to emerge through mist.
ELVIRA FUSTERO
Zaragoza, 1947
Elvira Fustero's career spans more than five decades of investigation into painting, sculpture, colour and space. Associated from the outset with the renewal of Spanish abstraction, her language took shape through a practice characterized by rhythm, gesture and an intense poetic dimension. In her compositions, colour ceases to function merely as pictorial matter and becomes an emotional structure: forms and chromatic tensions construct spaces that seem to exist somewhere between an inner landscape, memory and imagined architecture.
A pivotal moment in her career came in 1990 with Terrestial Poetry, her exhibition at the Taipei Fine Arts Museum. The exhibition brought international visibility to an investigation that had already developed a distinct identity, one in which abstraction and sensory experience coexisted with remarkable freedom. Thirty-five years later, VILLAZAN revisited a selection of those works in Madrid in Terrestial Poetry +35, allowing them to be seen not as documents of a particular period, but through the lens of their striking contemporary relevance.
Fustero belongs to a generation for whom abstraction represented a territory of freedom rather than an aesthetic formula. Her work unfolds between intuition and construction, between the energy of gesture and the organization of space. Represented in collections such as the Bassat Collection and in institutions including the Taipei Fine Arts Museum, her painting retains a distinctive ability to transform colour, geometry and matter into an essentially perceptual experience: a form of poetry that requires no narrative in order to produce meaning.
SANDRA ROJO PICÓN
Madrid, 1985
In Sandra Rojo Picón's work, beauty functions as a form of storytelling. Her painting emerges from a gaze shaped by fine art as much as by fashion, cinema and design -disciplines that have given her a particular sensitivity to colour, clothing, gesture and the small details capable of defining a person. After eight years of training in London, where she completed a BA and MA in Womenswear at the London College of Fashion, and an extensive career connected to design, Rojo Picón returned fully to painting to construct a language in which elegance, humour, intimacy and emotion coexist naturally.
Her figures frequently appear with their backs turned, partially concealed, or even reduced to a pair of shoes, a set of legs or a particular gesture. This choice shifts identity away from the face and towards other codes: a posture, a garment or a silhouette can reveal as much about someone as an expression. The artist's background in fashion is fundamental here; nothing in the appearance of her characters is accidental. At the same time, skies, clouds, flowers and the distinctive light of Madrid introduce a suspended, dreamlike dimension into her compositions, gradually forming a universe of her own.
In her recent exhibition Paradiso Perduto at VILLAZAN, this imaginary world took the form of a place that does not exist: a refuge built around a swimming pool where time appears to have stopped and the light remains eternally in summer. Inspired in part by the visual universe of Alfonso Cuarón's Great Expectations, the artist conceives this space as a territory inhabited only by what -and whom- she wishes to preserve. Beneath the apparent lightness and beauty of her images, Rojo Picón's painting therefore also speaks of memory, affection and absence: of our ability to construct imagined places in which to preserve what time inevitably transforms.
DANIEL SÁNCHEZ PALOMO
Dos Hermanas, Seville, 1999
The work of Sevillian painter Daniel Sánchez Palomo draws on figuration and the legacy of classical and Christian iconography to create nocturnal scenes in which characters perform ritual actions suspended between mysticism and eroticism, inviting reflection on Eros and Thanatos, the drives towards life and death. His creative process incorporates both personal experience and aesthetic influences from different fields, such as Angélica Liddell's postdramatic theatre, as well as conceptual references including the thought of Georges Bataille and Edmund Burke.
The landscapes in his works -crossroads, firebreaks, private hunting grounds- appear as spaces removed from the suited world of everyday life, from rules and from wakefulness. They are places of transit and exception, territories in which every action resists discovery. Within them, a pale beam of light encounters, with the curiosity of a car suddenly coming upon a hare about to be run over, human animals: unguarded, irascible, naked. Humans surrendered to a ceremony that is difficult to decipher. There is lust in them, fear, abandonment, hunger and also a certain shame: that of having been discovered.
Sánchez Palomo's painting seems to pause precisely at that instant: when what had remained hidden is exposed for a second. His gaze therefore acquires something of photography, intrusion and voyeurism, of trespassing. To look is to appear within the scene, to illuminate it and, consequently, to become part of the ritual.
That nocturnal quality, more than a moment in time, becomes the space in which social conventions lose their consistency and the body, liberated or condemned by its impulses, regresses towards animality. Religious iconography then reappears stripped of its conventional symbolic charge: gestures of devotion merge with those of sexual pleasure, the offering with pagan sacrifice, and apparition with accident, with collision.
His scenes contain something of memory -and also of hallucination- while simultaneously carrying the quality of a premonition. Something unidentified has happened, or is about to happen, yet the painting allows us to contemplate only that suspended interval in which the viewer still cannot distinguish whether they are witnessing a revelation or a threat. They do not know whether to be aroused or to flee, nor even whether they wish to do either.