La exposición propone un diálogo entre dos enfoques contemporáneos del diseño como experiencia sensorial y poética material. Verónica Mar desarrolla una línea de mobiliario escultórico inspirada en la naturaleza, donde las formas orgánicas, la geometría sagrada y los materiales nobles como la madera o el mármol se combinan para generar piezas que trascienden la funcionalidad, convirtiéndose en espacios de armonía y equilibrio. Fernando de Ana, con su serie Piel de Aguja, explora la superficie como territorio perceptivo: resinas, reflejos, relieves y transparencias conforman una piel tecnológica que reacciona a la luz y al movimiento del espectador. Ambos diseñadores comparten una sensibilidad hacia la materialidad como lenguaje vivo, donde la forma, la textura y la luz son herramientas para construir una estética emocional que une lo natural y lo artificial, lo táctil y lo visual, en una búsqueda de belleza esencial.