RESPIRAR LO INVISIBLE / DOSSIER SP

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"Pienso en lo agradable de lo desagradable. En despertar lo dormido, en la liberación de lo que estaba reprimido. Creo todavía en el arte como forma de conectividad sensible. Como forma de desentumecimiento de nuestro propio sentir y de inconformismo activo frente a lo que no sea auténtico o vulnerable.

Natalia López de la Oliva, Jan Vallverdú y Fabián Barraza (Rolankay) son eso. Son ese elemento punzante que se clava y te retuerce. Su obra no busca consuelo inmediato, sino que, como las agujas del acupuntor, atraviesan nuestra superficie sensible para alcanzar aquellas zonas donde algo se había dormido. Lo despiertan de un chispazo, lo atacan. Incomodan y provocan la contracción del cuerpo. De nuevo el retorcimiento. Pero tan pronto como golpean, de nuevo, ceden. La obra se asienta y busca la convivencia en nosotros. Lo punzante no hiere, sino que afina.

Natalia pinta desde la entraña, anhelando el amor entre sus personajes que, sin embargo, tropiezan con la rigidez de manos que no llegan a tocarse y de lenguas que nunca llegarán a humedecerse juntas. Su pintura encarna el conflicto, y vibra entre el afecto, la repulsión y los intentos frustrados de amor. Las sombras en la obra de Rolankay son una forma de pensamiento en sí mismas; una forma silenciosa en la que lo visible y lo ausente conviven. Fabián llega callado, lento, pausado, y también pesado, profundo; con una mirada longitudinal que nos sitúa en un espacio-tiempo más lejano de lo que observamos: en el después de esas figuras, en el dónde de sus pensamientos ensimismados, averiguando una penumbra que también tiene cuerpo. La pintura de Jan abre grietas en lo real para dejar que entre el misterio, construyendo atmósferas que oscilan entre la calma y la amenaza, donde lo cotidiando se tiñe de extrañeza. Siempre en equilibrio entre opuestos: luz y oscuridad, ansia y reflexión, incertidumbre y seguridad.

En sus trabajos la narrativa se desvanece pasando a un segundo plano y convirtiendo la pintura en una superficie de tránsito personal, donde lo que tocamos y lo que vemos, se funde con su mundo interior de emociones y pensamientos. Sus escenas pueden ser tan perturbadoras e inquietantes como ensoñadoras y su pintura se convierten en una forma de respirar lo invisible"

Sara Coriat