Viaja junto a sus padres a Chile, como pasajeros del barco Winnipeg, Ese mismo año Bru ingresó a la Escuela de Bellas Artes en Santiago, donde realizó estudios libres de acuarela, dibujo y pintura. Allí fue discípula de Pablo Burchard e Israel Roa.
En 1948 formó parte del Grupo de Estudiantes Plásticos junto a otros artistas de su generación como José Balmes, Gracia Barrios, Guillermo Núñez y Gustavo Poblete, entre otros.
En 1957 ingresó al Taller 99 creado por Nemesio Antúnez, donde continuó especializándose en técnicas del grabado.
Su extensa obra ha abarcado las técnicas de la pintura, el dibujo y el grabado. Una constante en su producción artística es la elaboración de imágenes donde se producen cruces entre elementos de la biografía personal, la historia sociopolítica y la historia del arte, teniendo como temas recurrentes la muerte, la pérdida, la memoria y la constante asociación entre el pasado y el presente. En sus inicios se caracterizó por una exploración de lo matérico influenciada por el informalismo de Antoni Tàpies (1923-2012) que conoció en 1958, cuando regresa por primera vez a Barcelona. Posterior al Golpe Militar de Chile en 1973, su trabajo asumió un corte más crítico, abordando recurrentemente conflictos sociales y hechos históricos dramáticos.
La trayectoria de Roser Bru ha sido ampliamente reconocida. Ha participado en numerosas exposiciones tanto en Chile como en el extranjero y su figura ha ocupado un lugar destacado dentro del campo artístico nacional. Entre las distinciones que ha recibido resalta la obtención en 2015 del Premio Nacional de Artes Plásticas.
"Trabajo con la sandía como cuerpo herido, cuerpo femenino de modificaciones: círculo, triángulo calado con un cuchillo. Dolor y vida. Antigua fertilidad del triángulo, siempre señalando a la mujer".