Simbiòtiques, paràsites i altres relacions- Marta Font & Xisco Bonnín

Un proyecto colaborativo de Marta Font y Xisco Bonnín

La científica Lynn Margulis (EE. UU.,1938-2011) revolucionó las bases de la biología contemporánea con estudios y teorías que postulaban la simbiosis como el mecanismo principal en el origen y la historia de la vida en la tierra.

Por un lado, la teoría endosimbiótica propuso un nuevo relato en que las células eucariotas (células con núcleo), de las cuales provienen todos los hongos, las plantas y los animales, surgieron y evolucionaron a partir de la fusión simbiótica entre bacterias primitivas, las cuales habían existido hasta el momento de manera independiente. Por otra, la teoría de la simbiogénesi, que formulaba que la mayoría de organismos vegetales y animales, hasta entonces considerados organismos individuales, son en realidad, comunidades de organismos menos complejos que cooperan entre sí para sobrevivir.

Margulis y otros biólogos del fin del siglo XX han aportado pruebas que indican que las interacciones más frecuentes entre todos los seres vivos son las de la cooperación, frente a la depredación y la competición. La simbiosis se convierte así en el principal motor del cambio evolutivo, planteando una visión distinta de la evolución.

Estas aportaciones científicas, más allá de hacer tambalear y modificar algunos aspectos de la teoría de la historia evolutiva, cuestionan conceptos capitales como la individualidad y la división entre especies; también han influido enormemente en corrientes del pensamiento contemporáneo, al que han hecho virar desde un antropocentrismo limitante hacia un biocentrismo más abierto en que la vida en la tierra se presenta como un todo conectado e interdependiente, como un fluido denso de redes llenas de intercambios.

Estas aproximaciones relacionales tan osadas, creativas y valientes, realizadas desde la ciencia, invitan de nuevo a la fascinación, a la inestigación, al redescubrimiento del mundo natural, visto como un universo prácticamente infinito, exuberante, rico y mucho más complejo de lo que se podía imaginar.

Se ha producido un giro biocéntrico que ha influido en el desarrollo de una filosofía post-humanista y ecologista, donde se propone la aceptación de vínculos interespecies y la convivencia responsable con todos los organismos vivos con los que compartimos el planeta. Un giro que impregna la cultura, la literatura y las artes visuales contemporáneas y demuestra la fuerza narrativa, representativa y simbólica del conocimiento científico

La observación y la investigación en la propia naturaleza han inspirado y vertebrado este proyecto: pasear por bosques, bordear albercas, perderse por humedales, andar por sendas rocosas y montañas o deambular por huertas. La serra de Tramuntana, donde confluyen bosques, valles y cumbres, primigenios o asilvestrados, áreas rurales modeladas y en equilibrio con la actividad humana, es el campo de documentación y de experimentación.

Tapicemicrobianos, plantas trepadoras, hongos, mixomicetos y líquenes. Simbiontes, holobiontes, micobiontes y ficobiontes, micelios, rizomas y micorrizas; criaturas sorprendentes y fascinantes: los líquenes son la simbiosis llevada al extremo. Fruto de la simbiosis de un hongo con una alga o una cianobacteria, son pequeños ecosistemas en miniatura, los cuales pueden contener hasta cinco especies distintas. El hongo proporciona apoyo y protección, los minerales y la reserva de humedad; el alga o cianobacteria,  los nutrientes mediante la fotosíntesis. Presentan formas, colores y texturas únicos y característicos. Se adaptan a climas extremos y crecen en piedras, rocas, troncos y ramas, pero también en paredes de hormigón, superficies industriales, incluso en ambientes radiactivos. Aparecen como formas nuevas, armoniosas, extrañas, plásticas y ciertamente bellas.

La interacción simbiótica se plasma y se aplica a la práctica artística. Disciplinas como la cerámica, el bordado, el collage o la acción performativa cooperan, se combinan o se asocian con la fotografía para crear nuevas obras mixtas de doble naturaleza.

Piezas cerámicas, con tierras de Mallorca (Serra de Tramontana y Es Pla), de modelado manual, son incrustadas con imágenes fotográficas y cocidas al horno. Telas de seda con impresiones fotográficas  a base de inyección de tintas naturales minerales, son bordadas con hilo de algodón. Fotografías sobre papel de algodón son performatizadas por el punzón y el collage.

La simbiosis también se traslada a la producción y realización artísticas. Una pareja en la vida real decide desarrollar un proyecto artístico en común, como un reto, como un experimento, el cual pone en cuestión la misma relación colaborativa.

Las relaciones simbióticas pueden ser mutualistas, comensalistas, parásitas..., ¿quién saldrá más beneficiado? ¿Una parte, los dos miembros de la pareja, el resultado del proyecto en sí? ¿Habrá perjudicados? La apuesta es una interacción positiva que se retroalimenta y crece. El resultado es más que la suma de las partes. Es manifiestamente superior y permite avanzar a los que se asocian.

La simbiosis como forma de vida. Frente a la competición, la depredación y actitudes belicosas -que ahora parece quieren volver a imponerse- el paradigma de la vida en común, la corresponsabilidad, la confianza y la cooperación, como única garantía de futuro.