Desde investigaciones y vivencias afines, Elisa Pinto explora también un campo de conocimiento difícil de describir con el lenguaje, que conviene más sentir o intuir que nombrar. Trabaja con pintura, gráfica, escultura, instalación arquitectónica, readymade e imágenes de archivo, pero su materia prima parece ser algo intangible, cercano a lo que llamaríamos aura o vibra. Parte de historias personales para abordar su identidad y con- cibe sus piezas como actos de integración y sanación de los sucesos que han marcado su vida. En Archivo invisible, una serie reciente de pinturas que parte del imaginario de los registros akáshicos, las pinturas interpretan en fragmentos –símbolos, colores, geome- trías, patrones– un archivo con la memoria de todas las formas de vida: las obras son dis- positivos cuyo mensaje se activa en el encuentro con quien mira, a través de su memoria, intuición e inconsciente.
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