Esta serie explora la influencia de los procesos de colonización en territorio latinoamericano y su incidencia sobre los cuerpos femeninos indígenas. Lo anterior se denota a través de las gargantillas de “Ne pechugal” (“Gran pechera”), un enorme conjunto de collares hechos de mostacillas blancas que son heredadas por las mujeres Misak al casarse y que acompañan la ceremonia a manera de respaldo espiritual y económico. Además, durante su uso, los collares cubren un collar de plata del que cuelga una cruz legada de la tradición católica.
Para esta pieza, la artista acompaña a algunas mujeres de su comunidad: el resguardo de Guambia (en Cauca, Colombia), a recorrer los caminos de las veredas a las que pertenecen para rememorar a sus ancestras y, a la par, para resignificar las caminatas que hacen al casarse (una tradición que parte desde sus casas y culmina en la iglesia), mientras llevan su gargantilla con los símbolos de plata heredados que adornan y pesan sobre sus cuellos.
En cada uno de esos recorridos se manifiesta el sincretismo, la espiritualidad, la construcción del imaginario y del rol de la mujer. El gesto de caminar el territorio no es solo una acción fundamental para la colectividad Misak, de hecho, destaca la fuerza y la persistencia de la mujer transformadora que ha cuidado el territorio y que lo sigue haciendo (pese a todo). Es esa justamente la esencia del espíritu femenino “PISHIMISAK”.
Esta serie explora la influencia de los procesos de colonización en territorio latinoamericano y su incidencia sobre los cuerpos femeninos indígenas. Lo anterior se denota a través de las gargantillas de “Ne pechugal” (“Gran pechera”), un enorme conjunto de collares hechos de mostacillas blancas que son heredadas por las mujeres Misak al casarse y que acompañan la ceremonia a manera de respaldo espiritual y económico. Además, durante su uso, los collares cubren un collar de plata del que cuelga una cruz legada de la tradición católica.
Para esta pieza, la artista acompaña a algunas mujeres de su comunidad: el resguardo de Guambia (en Cauca, Colombia), a recorrer los caminos de las veredas a las que pertenecen para rememorar a sus ancestras y, a la par, para resignificar las caminatas que hacen al casarse (una tradición que parte desde sus casas y culmina en la iglesia), mientras llevan su gargantilla con los símbolos de plata heredados que adornan y pesan sobre sus cuellos.
En cada uno de esos recorridos se manifiesta el sincretismo, la espiritualidad, la construcción del imaginario y del rol de la mujer. El gesto de caminar el territorio no es solo una acción fundamental para la colectividad Misak, de hecho, destaca la fuerza y la persistencia de la mujer transformadora que ha cuidado el territorio y que lo sigue haciendo (pese a todo). Es esa justamente la esencia del espíritu femenino “PISHIMISAK”.