Joyce Rivas

Conjuro de las habas , 2019

Fotografía. Escanografía. Impresión sobre papel de algodón

130 × 100 cm

Bien querer
“Allí donde los inquisidores sólo veían pactos con Satanás y prácticas demoníacas, había en realidad una particular forma de resistencia a la
esclavitud”.
Luz Adriana Maya

Esta serie fotográfica que indaga las prácticas de magia amorosa ejercidas por mujeres africanas y sus descendientes durante el periodo colonial en el caribe, con especial énfasis en los archivos del tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias. A través de este proceso de investigación, creación, se develan algunos de los saberes practicas que estas mujeres desarrollaron y compartieron, muchas veces para aliviar el alma o como estrategias de poder así los conjuros, hechizos y filtros de amor eran empleados para uso propio o como parte de servicios ofrecidos entre mujeres negras o criollas y mestizas.

Durante la Colonia, estas prácticas fueron objeto de persecución por arte de la Inquisición, que se empeñó no obstante, en las voces los inquisidores mujeres como Lorenzana de Acereto, Paula de Eguiluz, Beatriz de Oviedo, Isabel González y María Salcedo, emergen con discursos que evidencian una resistencia profunda a los sistemas de dominación religiosa, racial y de género.
Desde esta perspectiva, Bien Querer se propone como una relectura de los archivos inquisitoriales, reconociendo en los “conjuros" amorosos una dimensión política, afectiva y estética.

A través de la escanografía, técnica que permite crear imágenes mediante el escaneo directo de objetos, se construye un cuerpo visual que alude a la practica del "bien querer", otorgando forma y presencia a fórmulas orales, saberes y cosmologías desplazadas por la hegemonía colonial.

Este proyecto es, al mismo tiempo, un gesto de memoria, una evocación de los afectos subversivos y una exploración visual del deseo como fuerza de vida y cimarronaje simbólico.

El conjuro de las habas, incluido en el archivo inquisitorial del siglo XVII, corresponde a un ritual de amor realizado por María Ramírez por encargo de María Elorriaga. Este conjuro buscaba recuperar el afecto de un hombre, y consistía en una práctica que combinaba elementos materiales, orales y espirituales. El ritual requería 24 habas, sal, alumbre, coral, papel, un ochavo de Castilla (una moneda colonial), un trozo de plata y otros objetos, todos mezclados y lanzados al suelo mientras se pronunciaba un ensalmo.

La oración invocaba figuras sagradas del catolicismo como Dios Padre, la Virgen María, el Apóstol Santiago, la Santa Trinidad y el Señor de la Verdad, entre otros, para demandar la revelación de un asunto amoroso.

El conjuro también incorpora elementos de valor simbólico y económico:
un pedazo de papel (posiblemente para inscribir nombres de la persona a amansar y las intenciones y un ochavo de Castilla (moneda que introduce el vínculo con el poder económico colonial) y un pedacito de plata.

Este ritual utilizado como amuleto amoroso, como otros conjuros de la época, revela una práctica cotidiana que entrelaza espiritualidad, conocimiento botánico y simbología mineral, ofreciendo una ventana hacia los saberes ancestrales que sobrevivieron a la persecución inquisitorial.

La voz de María Elorriaga resuena hoy como testimonio de una sabiduría resistente y creativa, profundamente enraizada en la vida de las mujeres africanas, sus descendientes y mestizas del Caribe colonial.
Joyce Rivas
Conjuro de las habas , 2019
Fotografía. Escanografía. Impresión sobre papel de algodón
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Conjuro de las habas
Joyce Rivas
Conjuro de las habas, 2019
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Conjuro de las habas , 2019
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Bien querer
“Allí donde los inquisidores sólo veían pactos con Satanás y prácticas demoníacas, había en realidad una particular forma de resistencia a la
esclavitud”.
Luz Adriana Maya

Esta serie fotográfica que indaga las prácticas de magia amorosa ejercidas por mujeres africanas y sus descendientes durante el periodo colonial en el caribe, con especial énfasis en los archivos del tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias. A través de este proceso de investigación, creación, se develan algunos de los saberes practicas que estas mujeres desarrollaron y compartieron, muchas veces para aliviar el alma o como estrategias de poder así los conjuros, hechizos y filtros de amor eran empleados para uso propio o como parte de servicios ofrecidos entre mujeres negras o criollas y mestizas.

Durante la Colonia, estas prácticas fueron objeto de persecución por arte de la Inquisición, que se empeñó no obstante, en las voces los inquisidores mujeres como Lorenzana de Acereto, Paula de Eguiluz, Beatriz de Oviedo, Isabel González y María Salcedo, emergen con discursos que evidencian una resistencia profunda a los sistemas de dominación religiosa, racial y de género.
Desde esta perspectiva, Bien Querer se propone como una relectura de los archivos inquisitoriales, reconociendo en los “conjuros" amorosos una dimensión política, afectiva y estética.

A través de la escanografía, técnica que permite crear imágenes mediante el escaneo directo de objetos, se construye un cuerpo visual que alude a la practica del "bien querer", otorgando forma y presencia a fórmulas orales, saberes y cosmologías desplazadas por la hegemonía colonial.

Este proyecto es, al mismo tiempo, un gesto de memoria, una evocación de los afectos subversivos y una exploración visual del deseo como fuerza de vida y cimarronaje simbólico.

El conjuro de las habas, incluido en el archivo inquisitorial del siglo XVII, corresponde a un ritual de amor realizado por María Ramírez por encargo de María Elorriaga. Este conjuro buscaba recuperar el afecto de un hombre, y consistía en una práctica que combinaba elementos materiales, orales y espirituales. El ritual requería 24 habas, sal, alumbre, coral, papel, un ochavo de Castilla (una moneda colonial), un trozo de plata y otros objetos, todos mezclados y lanzados al suelo mientras se pronunciaba un ensalmo.

La oración invocaba figuras sagradas del catolicismo como Dios Padre, la Virgen María, el Apóstol Santiago, la Santa Trinidad y el Señor de la Verdad, entre otros, para demandar la revelación de un asunto amoroso.

El conjuro también incorpora elementos de valor simbólico y económico:
un pedazo de papel (posiblemente para inscribir nombres de la persona a amansar y las intenciones y un ochavo de Castilla (moneda que introduce el vínculo con el poder económico colonial) y un pedacito de plata.

Este ritual utilizado como amuleto amoroso, como otros conjuros de la época, revela una práctica cotidiana que entrelaza espiritualidad, conocimiento botánico y simbología mineral, ofreciendo una ventana hacia los saberes ancestrales que sobrevivieron a la persecución inquisitorial.

La voz de María Elorriaga resuena hoy como testimonio de una sabiduría resistente y creativa, profundamente enraizada en la vida de las mujeres africanas, sus descendientes y mestizas del Caribe colonial.
Joyce Rivas
Conjuro de las habas, 2019
Fotografía. Escanografía. Impresión sobre papel de algodón
130 × 100 cm
Conjuro de las habas
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