Es común ver en las comunidades Nasa que habitan la región del Cauca a los niños pequeños siendo cargados por sus madres en la espalda. Para sostener el peso de los niños, estos están envueltos en mantas y en una faja delgada y extensa que recorre su cuerpo y el de las madres. Este tejido de colores se llama chumbe y tiene un valor simbólico y estético de gran importancia para esta comunidad, no solo por los diferentes colores y formas romboides que representan el agua, el sol, el telar, los valores, diferentes estados de ánimo y aspectos de la anatomía humana. El chumbe además une al niño y a la madre en un vínculo maternal simbólico que lo mantendrá siempre cerca de su comunidad y territorio, y protege al niño para que tenga fuerza en sus piernas a la hora de aprender a caminar. Esta preparación del niño y la acción de llevarlo a cuestas cargado es igual a “chumbarlos”.
Correa Nache tomó este elemento constitutivo de su cultura para integrarlo en las hojas de bejuco, una planta que para protegerse se envuelve en otras plantas de mayor envergadura, cualidad semejante a la del chumbe. De esta forma, el artista establece un lazo más profundo entre él y el territorio, trasladando su historia individual a un tejido que incluye a toda la comunidad. Eso explicaría la interesante analogía que establece el artista: “el chumbe es una extensión de tejido, como una cinta de película que lleva plasmada una historia, en este caso la historia Nasa”.
La serie fotográfica de Correa Nache muestra su intervención a las hojas de bejuco en el territorio Nasa de Pitayó, tejiendo con hilo rojo los rombos del chumbe, los mismos que son explicados en la lengua Nasa Yuwe por la anciana que el artista registra en video.
La historia de las comunidades indígenas en Colombia ha estado ligada al desarraigo forzado de sus tierras, a la violencia desatada contra estas comunidades por organizaciones con intereses feudales e incluso a asesinatos contra líderes.
La compresión del territorio para las comunidades indígenas está ligado a sus creencias y tradiciones, y a la ética de respeto a la naturaleza, razón por la cual estos territorios vírgenes han sido motivo de codicia para los explotadores
y usurpadores que han realizado todo tipo de engaños para hacerse del terreno. Es precisamente ese vínculo con la naturaleza el que los ha llevado a no sucumbir en la lucha por el derecho a sus territorios ancestrales.
