En el acto de la transubstanciación, la línea entre el cuerpo y lo metafísico se elimina, atributo que hace parte de todos los que necesitamos sangre en las venas o savia en las ramas para existir. Esta obra toma la forma del cáliz o copa como representación plástica de un concepto universal, utilizado en la tradición católica de manera ceremonial para contener la sangre divina. Por tanto, la pieza se erige como una ofrenda al concepto del sacrificio ('sacrum' —sagrado— y 'facere' —hacer—) y, a su vez, como un eufemismo del arte entendido como manifestación de un hacer sagrado.
En el acto de la transubstanciación, la línea entre el cuerpo y lo metafísico se elimina, atributo que hace parte de todos los que necesitamos sangre en las venas o savia en las ramas para existir. Esta obra toma la forma del cáliz o copa como representación plástica de un concepto universal, utilizado en la tradición católica de manera ceremonial para contener la sangre divina. Por tanto, la pieza se erige como una ofrenda al concepto del sacrificio ('sacrum' —sagrado— y 'facere' —hacer—) y, a su vez, como un eufemismo del arte entendido como manifestación de un hacer sagrado.