Sangre de mi sangre
Sangre de mi sangre es una instalación textil que aborda la creación desde una genealogía femenina, entendiendo a la madre como primer jardín: el primer territorio, hogar. Nuestra información genética ya estaba escrita en la historia de nuestras abuelas, en su sangre.
En el centro de la obra aparece el huevo, símbolo de la matriz, el útero, el origen. Es la semilla del jardín donde las rosas crecen y florecen. La creación es un acto vital, corporal y continuo, donde la búsqueda por la belleza y la vida en el arte coexisten. Las serpientes, guardianas del conocimiento crean las trompas de Falopio y los ovarios. Órganos donde se bordan los saberes ancestrales, corporales y femeninos, transmitidos históricamente por las abuelas y sostenidos en el hacer cotidiano y repetitivo de las mujeres.
La sangre es el hilo. En ella viaja la información genética y simbólica, la herencia invisible, la continuidad del amor y del oficio. La creación no se concibe como un acto individual, sino como una práctica heredada, repetida y transformada a lo largo del tiempo. La gota como símbolo de unión se presenta brillante dentro de la cortina y como escultura suave fuera de esta, gotas pesadas connotan el peso de la tradición.
Las manos que bordan y tejen activan la obra desde el tiempo doméstico. Un trabajo lento, reiterativo, históricamente relegado al espacio íntimo, que aquí se afirma como lenguaje y como forma de conocimiento, unión, amor y respeto.
La cortina, objeto doméstico por excelencia y utilizado repetitivamente en mi trabajo, funciona como límite, protección y resguardo. En su condición de velo y umbral, la cortina sostiene la memoria de los cuerpos que la tejen y protege el poder creador que ha habitado tradicionalmente el espacio doméstico femenino.
Frente a esta genealogía de mujeres creadoras, la obra se detiene en una pregunta inevitable: ¿qué queda de mí? Si mi madre y mi abuela crearon con las manos, con los hilos y también con el cuerpo, ¿qué sentido tiene hoy mi creación?
Pieza en colaboración con María Fernanda Maldonado Echeverri.
