La figura geométrica es una unidad perfecta, mensurable, comprobable y exacta. Sus límites pueden entenderse desde múltiples aproximaciones y lecturas, fórmulas, elementos congruentes e incongruentes. Aunque está contenida en sí misma, es flexible a la conjunción con otras figuras creando otras nuevas a su vez clasificadas dentro de un sistema de medidas. Cuando pienso en la naturaleza de estas guras veo un reflejo del individuo. Lo entiendo como una unidad con un contorno y límites, contenido en sí mismo junto con todas las voces que lleva dentro. A lo largo de la vida se encuentra con otras figuras para mezclarse, yuxtaponerse y transformarse en nuevos conjuntos, unidades y formas.
Partiendo de un concepto básico de unidad, de sus definiciones en el diccionario y de una noción propia del término, me aproximo desde la pintura a la traducción de un sistema de relaciones humanas en el que estoy inmersa. Al usar un lenguaje simplificado, conocido, comprobado desde lo matemático como lo son las figuras geométricas básicas, busco esquematizar la unidad geométrica como metáfora del individuo y su identidad, desde un sentido abstracto y ontológico respecto a otros y al mundo.
Las guras pueden dividirse, fraccionarse, ser susceptibles a cambios, quebrarse o desunirse. La ruptura crea nuevas piezas que comparten cierta naturaleza con aquello de lo que han sido parte aunque su condición de unidad varíe. Así como la tela, un solo tejido flexible, permite ser dividida, cortada, modificada, pintada, etc. La tela es el soporte de la interacción, como el tejido social donde interactúan los individuos, donde forman y deshacen conjuntos. La pintura es la materia que crea las figuras, les da su condición de unidad a través de la forma y el color. Les da un matiz, una ubicación en el tejido, un carácter y una temperatura. La pintura a la vez que destaca la singularidad de cada elemento, es común denominador.
El lenguaje pictórico y formal busca referenciar observaciones propias de algunas dinámicas dentro del tejido. Hay patrones de comportamiento que se dan por inercia, rutina, costumbre o compromiso que siempre están en contingencia. El patrón puede romperse, modificarse o destruirse por completo. En las pinturas, estos movimientos me dan el ritmo para armar la composición. Cada pieza es un encuentro con algo que he visto o he vivido.
