Desde lo cuir, la experiencia nómada se convirtió en una forma de resistencia: los objetos responden a esa movilidad y las cartas eran un medio para transmitir aprendizajes, afectos y memorias en los años 80 y 90. Los objetos portables —como los vestidos— eran sus bienes
más preciados, riquezas que podían movilizar con facilidad y que funcionaban como souvenirs para llevar a otras tierras.
Cartas a Marilyn es una serie que explora los deseos, idealizaciones, rituales y espiritualidades dentro del espectro queer. Las telas, como objetos portables, se convierten aquí en imágenes que reclaman el derecho a la opulencia, evocando las tradiciones culturales de las comunidades cuir. Tradiciones que, incluso desde la precariedad, imaginaron riqueza y poder: unas cortinas transformadas en vestidos, adornadas con brillo y pedrería, convertidas en símbolos de estatus y resistencia frente a una sociedad que les discriminaba.
Desde lo cuir, la experiencia nómada se convirtió en una forma de resistencia: los objetos responden a esa movilidad y las cartas eran un medio para transmitir aprendizajes, afectos y memorias en los años 80 y 90. Los objetos portables —como los vestidos— eran sus bienes
más preciados, riquezas que podían movilizar con facilidad y que funcionaban como souvenirs para llevar a otras tierras.
Cartas a Marilyn es una serie que explora los deseos, idealizaciones, rituales y espiritualidades dentro del espectro queer. Las telas, como objetos portables, se convierten aquí en imágenes que reclaman el derecho a la opulencia, evocando las tradiciones culturales de las comunidades cuir. Tradiciones que, incluso desde la precariedad, imaginaron riqueza y poder: unas cortinas transformadas en vestidos, adornadas con brillo y pedrería, convertidas en símbolos de estatus y resistencia frente a una sociedad que les discriminaba.