Tejer con alfileres un vestido, marcarlo, reflejar el exterior, lo que no se ve, lo que lastima, el daño interno. Esta obra habla directamente sobre el acoso, que ocurre en diferentes edades y que no es fácil para ninguna mujer ya sea adulta, adolescente o niña escuchar palabras y dichos que generen miedo, asco, vergüenza y muchas veces después del acoso o "los piropos", vienen otro tipo de daños que escalan rápidamente en dimensiones nefastas y afectaciones psicológicas y físicas para las mujeres, las violaciones, los robos, los feminicidios son solo algunos de ellos. Ninguna mujer está exenta, no importa como se vista, a veces el daño ocurre en el día o en la noche. Las huellas están en el camino, hay unos hilos invisibles que conectan unos cuerpos con otros, y ¿qué pasa sí?, no importa si me quedo quieta, si me tapo, si no hablo, si me escondo, el daño no desaparece. Esta pieza está conformada a partir de un vestido de su sobrina que es muy parecido a uno que la artista tenia cuando era niña, las dos recibieron palabras de acoso a diferentes edades mientras lo llevaban puesto. Esté vestido de cierta forma empezó a transformarse, dejó de ser un elemento de cobijo para convertirse en uno que hacía daño. De esta manera recurre a las frases que no solo ha recibido ella, sino también otras las mujeres que están en su entorno, colocándolas en fragmentos de papel y pegandolas al vestido con alfileres, a partir de este ejercicio se crean dos lados, uno donde se ven las frases (que debería tener, lo buena y apetecible que se es, como debería ser, más dócil, más comprensiva, más callada, porque se puede quedar para vestir santos, etc.) y el otro, donde esas palabras han mutado para lastimar, herir y hasta hacer sangrar el cuerpo.
Tejer con alfileres un vestido, marcarlo, reflejar el exterior, lo que no se ve, lo que lastima, el daño interno. Esta obra habla directamente sobre el acoso, que ocurre en diferentes edades y que no es fácil para ninguna mujer ya sea adulta, adolescente o niña escuchar palabras y dichos que generen miedo, asco, vergüenza y muchas veces después del acoso o "los piropos", vienen otro tipo de daños que escalan rápidamente en dimensiones nefastas y afectaciones psicológicas y físicas para las mujeres, las violaciones, los robos, los feminicidios son solo algunos de ellos. Ninguna mujer está exenta, no importa como se vista, a veces el daño ocurre en el día o en la noche. Las huellas están en el camino, hay unos hilos invisibles que conectan unos cuerpos con otros, y ¿qué pasa sí?, no importa si me quedo quieta, si me tapo, si no hablo, si me escondo, el daño no desaparece. Esta pieza está conformada a partir de un vestido de su sobrina que es muy parecido a uno que la artista tenia cuando era niña, las dos recibieron palabras de acoso a diferentes edades mientras lo llevaban puesto. Esté vestido de cierta forma empezó a transformarse, dejó de ser un elemento de cobijo para convertirse en uno que hacía daño. De esta manera recurre a las frases que no solo ha recibido ella, sino también otras las mujeres que están en su entorno, colocándolas en fragmentos de papel y pegandolas al vestido con alfileres, a partir de este ejercicio se crean dos lados, uno donde se ven las frases (que debería tener, lo buena y apetecible que se es, como debería ser, más dócil, más comprensiva, más callada, porque se puede quedar para vestir santos, etc.) y el otro, donde esas palabras han mutado para lastimar, herir y hasta hacer sangrar el cuerpo.