La compleja situación social y política que vivía Colombia a finales de los años sesenta fue propicia para la popularización de la obra gráfica durante la década siguiente ya que esta, gracias a las características de su producción, así como las alternativas que ofrecía, permitió la difusión práctica y masiva de piezas comunicativas que denunciaban y visibilizaban situaciones de interés público. Así, antes de establecerse formalmente como colectivo, los futuros miembros del Taller 4 Rojo -entre los que se encontraba Nirma Zárate- trabajaron de forma independiente en la producción de obra gráfica en torno a estos temas. Precisamente la identificación de un conjunto de intereses y estilos comunes en esta obra individual es lo que serviría de germen para que posteriormente decidieran trabajar de forma conjunta. En medio de este escenario Zárate produce este grabado sin título, elaborado en 1971, el cual se enmarca dentro de un conjunto de obras producidas por la artista en torno a la niñez tales como las series Testimonios o ¿Y los niños qué? Su interés por este tema surge gracias a la prensa ya que, mediante el cubrimiento que esta hacía de diferentes coyunturas y sucesos aislados, se pudo empezar a destapar la compleja situación de pobreza, abandono, marginalización y desigualdad en la que vivían muchos niños y niñas por aquella época. En Niña muere por inanición, Zárate abordaría el hambre como una de las grandes necesidades sin resolver de dicha población partiendo de un relato gráfico de noticias dramáticas sobre el tema. Para ello retomó varios titulares y notas de prensa que le permitieron señalar la recurrencia y la dimensión de dicha problemática: ‘Una niña muere por inanición’, ‘Niña se come dedo meñique por hambre’, ‘77% de colombianos está mal nutrido’ o ‘100 niños mueren diariamente por desnutrición’. Los textos vienen acompañados de la imagen de una menor que tiene los dedos en la boca, haciendo alusión a uno de los titulares, así como de un cortejo fúnebre que es presidido por seis niños. La estrategia comunicativa de la obra es simple y contundente: por un lado, al unificar estas notas de prensa, Zárate denuncia que la problemática no es un compendio de hechos aislados sino un asunto estructural que pasa indiferente ante los ojos de la sociedad. Por el otro, al mostrar la crudeza de lo sucedido, interpela la emocionalidad del espectador con el fin de que este sienta rechazo por este tipo de noticias y movilice su consciencia social y política en torno a ellas.
La compleja situación social y política que vivía Colombia a finales de los años sesenta fue propicia para la popularización de la obra gráfica durante la década siguiente ya que esta, gracias a las características de su producción, así como las alternativas que ofrecía, permitió la difusión práctica y masiva de piezas comunicativas que denunciaban y visibilizaban situaciones de interés público. Así, antes de establecerse formalmente como colectivo, los futuros miembros del Taller 4 Rojo -entre los que se encontraba Nirma Zárate- trabajaron de forma independiente en la producción de obra gráfica en torno a estos temas. Precisamente la identificación de un conjunto de intereses y estilos comunes en esta obra individual es lo que serviría de germen para que posteriormente decidieran trabajar de forma conjunta. En medio de este escenario Zárate produce este grabado sin título, elaborado en 1971, el cual se enmarca dentro de un conjunto de obras producidas por la artista en torno a la niñez tales como las series Testimonios o ¿Y los niños qué? Su interés por este tema surge gracias a la prensa ya que, mediante el cubrimiento que esta hacía de diferentes coyunturas y sucesos aislados, se pudo empezar a destapar la compleja situación de pobreza, abandono, marginalización y desigualdad en la que vivían muchos niños y niñas por aquella época. En Niña muere por inanición, Zárate abordaría el hambre como una de las grandes necesidades sin resolver de dicha población partiendo de un relato gráfico de noticias dramáticas sobre el tema. Para ello retomó varios titulares y notas de prensa que le permitieron señalar la recurrencia y la dimensión de dicha problemática: ‘Una niña muere por inanición’, ‘Niña se come dedo meñique por hambre’, ‘77% de colombianos está mal nutrido’ o ‘100 niños mueren diariamente por desnutrición’. Los textos vienen acompañados de la imagen de una menor que tiene los dedos en la boca, haciendo alusión a uno de los titulares, así como de un cortejo fúnebre que es presidido por seis niños. La estrategia comunicativa de la obra es simple y contundente: por un lado, al unificar estas notas de prensa, Zárate denuncia que la problemática no es un compendio de hechos aislados sino un asunto estructural que pasa indiferente ante los ojos de la sociedad. Por el otro, al mostrar la crudeza de lo sucedido, interpela la emocionalidad del espectador con el fin de que este sienta rechazo por este tipo de noticias y movilice su consciencia social y política en torno a ellas.