Dora Ramírez

Sin título , 1976

Pintura. Acuarela sobre papel

69.5 × 51 cm


Esta acuarela nos ofrece el retrato de una mujer de mediana edad que descansa cómodamente en una silla con sus manos detrás de la cabeza. Llama la atención dicha postura, la cual sugiere cierto desgarbo en la forma de descansar de la mujer. Al pintarla de esta manera, Ramírez nos está hablando de un aspecto fundamental dentro de la cultura antioqueña: la manifestación del poder femenino matriarcal dentro del espacio doméstico. En este contexto el interior del hogar es un lugar que la mujer considera seguro para darse la licencia de usar una postura espontánea, poco recatada pero más cómoda para ella, que le permite descansar “a sus anchas”. Esto resulta relevante teniendo en cuenta la constante fiscalización que hacía la sociedad antioqueña sobre el comportamiento de las personas, y particularmente sobre las mujeres, dada la relevancia que tradicionalmente ha tenido para esta el decoro y los buenos modales. En todo caso, su postura no rivaliza con el gesto sereno pero firme de su rostro, expresión que sugiere reflexividad y que nos exige un tipo de respeto particular teniendo en cuenta que, al ser la matrona, estamos en presencia de una figura de autoridad del hogar. La omnipresencia de la matrona en la sociedad antioqueña de la época nos permite hablar de esta como un tipo de mito doméstico, el cual encarna individualmente una serie de valores y creencias en gran medida idealizadas. A nivel formal, una de las características de la obra de Ramírez es el uso de determinados elementos para situar o enmarcar a sus personajes dependiendo de su naturaleza. En obras de contenido doméstico como esta o en otras como En la ventana abierta (1972) o la serie Los postigos, Ramírez se vale usualmente de la figura de la ventana objeto que, por su función, hace las veces de umbral entre lo público y lo doméstico. En este caso, también alude arquitectónicamente al hogar por lo que delimita el territorio en el que la matrona ejerce su dominio. Igualmente, esta imagen no se escapa del uso de telas con diseños, texturas y volúmenes llamativos dentro de la composición, recurso recurrente de Ramírez para darle movimiento o dramatismo estético a sus personajes y presente en la pintura gracias al vestido de la mujer y a la manta que cuelga de la silla. Por último, vale la pena observar este retrato teniendo en cuenta estas palabras de Ramírez: “Al encontrar la armonía en el contraste, al utilizar escalas diferentes, al conciliar la serenidad de algunos elementos con el dinamismo de otros, al hallar otra dimensión de permanencia en personas y cosas que rodean la vida cotidiana, pinto lo que ven los ojos cerrados: lo que a veces es imperceptible, pero que al fin se descubre como lo más importante”.
Dora Ramírez
Sin título , 1976
Pintura. Acuarela sobre papel
69.5 × 51 cm
Sin título
Dora Ramírez
Sin título, 1976
Pintura. Acuarela sobre papel
69.5 × 51 cm
Cuando envíes el formulario se te redirigirá a la pasarela de pago. Tras realizar el pago se notificará a la galería para que se ponga en contacto contigo para gestionar el pago de impuestos (salvo que estuvieran ya incluidos) y gastos adicionales como los gastos de envío.
Dora Ramírez
Sin título , 1976
5000 USD
¿No tienes wallet? Accede con tu cuenta de ITGallery y create una aquí

Esta acuarela nos ofrece el retrato de una mujer de mediana edad que descansa cómodamente en una silla con sus manos detrás de la cabeza. Llama la atención dicha postura, la cual sugiere cierto desgarbo en la forma de descansar de la mujer. Al pintarla de esta manera, Ramírez nos está hablando de un aspecto fundamental dentro de la cultura antioqueña: la manifestación del poder femenino matriarcal dentro del espacio doméstico. En este contexto el interior del hogar es un lugar que la mujer considera seguro para darse la licencia de usar una postura espontánea, poco recatada pero más cómoda para ella, que le permite descansar “a sus anchas”. Esto resulta relevante teniendo en cuenta la constante fiscalización que hacía la sociedad antioqueña sobre el comportamiento de las personas, y particularmente sobre las mujeres, dada la relevancia que tradicionalmente ha tenido para esta el decoro y los buenos modales. En todo caso, su postura no rivaliza con el gesto sereno pero firme de su rostro, expresión que sugiere reflexividad y que nos exige un tipo de respeto particular teniendo en cuenta que, al ser la matrona, estamos en presencia de una figura de autoridad del hogar. La omnipresencia de la matrona en la sociedad antioqueña de la época nos permite hablar de esta como un tipo de mito doméstico, el cual encarna individualmente una serie de valores y creencias en gran medida idealizadas. A nivel formal, una de las características de la obra de Ramírez es el uso de determinados elementos para situar o enmarcar a sus personajes dependiendo de su naturaleza. En obras de contenido doméstico como esta o en otras como En la ventana abierta (1972) o la serie Los postigos, Ramírez se vale usualmente de la figura de la ventana objeto que, por su función, hace las veces de umbral entre lo público y lo doméstico. En este caso, también alude arquitectónicamente al hogar por lo que delimita el territorio en el que la matrona ejerce su dominio. Igualmente, esta imagen no se escapa del uso de telas con diseños, texturas y volúmenes llamativos dentro de la composición, recurso recurrente de Ramírez para darle movimiento o dramatismo estético a sus personajes y presente en la pintura gracias al vestido de la mujer y a la manta que cuelga de la silla. Por último, vale la pena observar este retrato teniendo en cuenta estas palabras de Ramírez: “Al encontrar la armonía en el contraste, al utilizar escalas diferentes, al conciliar la serenidad de algunos elementos con el dinamismo de otros, al hallar otra dimensión de permanencia en personas y cosas que rodean la vida cotidiana, pinto lo que ven los ojos cerrados: lo que a veces es imperceptible, pero que al fin se descubre como lo más importante”.
Dora Ramírez
Sin título, 1976
Pintura. Acuarela sobre papel
69.5 × 51 cm
Sin título
Dora Ramírez
Sin título, 1976
Pintura. Acuarela sobre papel
69.5 × 51 cm
Cuando envíes el formulario se te redirigirá a la pasarela de pago. Tras realizar el pago se notificará a la galería para que se ponga en contacto contigo para gestionar el pago de impuestos (salvo que estuvieran ya incluidos) y gastos adicionales como los gastos de envío.
Formulario enviado

Su mensaje ha sido enviado con éxito

En breve nos pondremos en contacto con usted. Muchas gracias por su interés

17 de 20

2.5 m
Sin título