Ana Claudia Múnera Palacio

Dulces sueños , 2004

Cochecito de bebé, materiales mixtos y silla pequeña de madera

Dulces sueños, parte de una realidad concreta de nuestro mundo urbano donde muchas personas, especialmente mujeres, en el rebusque del día a día, convierten los cochecitos de bebé en insólitos vehículos de ventas ambulantes.

Como fenómeno urbano, esta forma de trabajo y de mercado puede generar múltiples reflexiones de orden económico, social y cultural, tanto que es posible imaginar que un artista podría plantear su presentación directa como obra de arte. Sin embargo, Ana Claudia Múnera mira esta realidad en otro nivel. Por eso, pinta el cochecito de blanco y transforma todo su contenido, que envuelve en bolsitas de tela igualmente blanca. Como lo indica su título, Dulces sueños, la transformación nos lleva a una realidad distinta, quizá la de las ilusiones que cada día las personas depositan en estas "chacitas" cargadas de dulces con las que recorren la ciudad.

Frente a un hecho que, en el mejor de los casos, los demás miramos como anécdota curiosa, Ana Claudia Múnera nos invita a descubrir una realidad humana cargada de sentido, de drama y de poesía.


Esta obra muestra sobre un coche de bebé una chaza de dulces, nombre con el que se le conoce popularmente a los puestos de venta ambulante de golosinas. Las chazas normalmente son instaladas de forma rudimentaria sobre objetos como estos precisamente porque, al ser ambulantes, requieren de un sistema que permita movilizarlos y ubicarlos fácilmente dentro del espacio público. Aunque se trata de una reinvención y transformación del objeto, esta puede leerse también como una forma en que el coche, al encontrar otras formas de hacerse público, adquiere nuevos significados. En este sentido, si el uso natural del coche es transportar a un bebé, especialmente en el espacio público, su uso artificial es el de movilizar dentro de este mismo espacio una forma de subsistencia: la chaza de dulces. Así, los dulces sueños que reposan en el coche no son solamente los del bebé que alguna vez transportó y durmió en él, sino también los dulces cuya venta representa los sueños que siguen activando el objeto transformado: poder sobrevivir un día más, poder comer, poder dormir, poder tener tranquilidad y certidumbre; en síntesis, poder alcanzar una vida digna. Esta dicotomía entre el uso natural y artificial del objeto lleva a pensar el coche como un umbral entre el espacio doméstico y el espacio público. Si consideramos que el espacio doméstico es el escenario natural de la crianza de un bebé, podría decirse que el coche es una herramienta que actúa como extensión de dicho escenario dentro del espacio público. Dicho de otra manera, el coche de bebé permite que la crianza doméstica transite el territorio de lo público. Sin embargo, cuando el coche muta en la chaza de dulces estos significados no necesariamente se modifican ya que la chaza sigue siendo una extensión de lo doméstico dentro de lo público, con la diferencia de que lo que transita el espacio público a través del coche ya no es la crianza sino la subsistencia. En este sentido, el coche modificado puede entenderse como un objeto que mediante su transformación simboliza el crecimiento y el paso del tiempo propios de la vida misma, lo que en últimas le permite actuar también como un umbral entre la infancia y la vida adulta. La silla que acompaña al coche parece reafirmar estos significados ya que se vuelve la materialización de la espera que implica el tránsito entre dichos umbrales: esperar a que el bebé crezca o a que se venda algún dulce en la calle.
Ana Claudia Múnera Palacio
Dulces sueños , 2004
Cochecito de bebé, materiales mixtos y silla pequeña de madera
Dulces sueños
Ana Claudia Múnera Palacio
Dulces sueños, 2004
Cochecito de bebé, materiales mixtos y silla pequeña de madera
Cuando envíes el formulario se te redirigirá a la pasarela de pago. Tras realizar el pago se notificará a la galería para que se ponga en contacto contigo para gestionar el pago de impuestos (salvo que estuvieran ya incluidos) y gastos adicionales como los gastos de envío.
Ana Claudia Múnera Palacio
Dulces sueños , 2004
12000 USD
¿No tienes wallet? Accede con tu cuenta de ITGallery y create una aquí
Dulces sueños, parte de una realidad concreta de nuestro mundo urbano donde muchas personas, especialmente mujeres, en el rebusque del día a día, convierten los cochecitos de bebé en insólitos vehículos de ventas ambulantes.

Como fenómeno urbano, esta forma de trabajo y de mercado puede generar múltiples reflexiones de orden económico, social y cultural, tanto que es posible imaginar que un artista podría plantear su presentación directa como obra de arte. Sin embargo, Ana Claudia Múnera mira esta realidad en otro nivel. Por eso, pinta el cochecito de blanco y transforma todo su contenido, que envuelve en bolsitas de tela igualmente blanca. Como lo indica su título, Dulces sueños, la transformación nos lleva a una realidad distinta, quizá la de las ilusiones que cada día las personas depositan en estas "chacitas" cargadas de dulces con las que recorren la ciudad.

Frente a un hecho que, en el mejor de los casos, los demás miramos como anécdota curiosa, Ana Claudia Múnera nos invita a descubrir una realidad humana cargada de sentido, de drama y de poesía.


Esta obra muestra sobre un coche de bebé una chaza de dulces, nombre con el que se le conoce popularmente a los puestos de venta ambulante de golosinas. Las chazas normalmente son instaladas de forma rudimentaria sobre objetos como estos precisamente porque, al ser ambulantes, requieren de un sistema que permita movilizarlos y ubicarlos fácilmente dentro del espacio público. Aunque se trata de una reinvención y transformación del objeto, esta puede leerse también como una forma en que el coche, al encontrar otras formas de hacerse público, adquiere nuevos significados. En este sentido, si el uso natural del coche es transportar a un bebé, especialmente en el espacio público, su uso artificial es el de movilizar dentro de este mismo espacio una forma de subsistencia: la chaza de dulces. Así, los dulces sueños que reposan en el coche no son solamente los del bebé que alguna vez transportó y durmió en él, sino también los dulces cuya venta representa los sueños que siguen activando el objeto transformado: poder sobrevivir un día más, poder comer, poder dormir, poder tener tranquilidad y certidumbre; en síntesis, poder alcanzar una vida digna. Esta dicotomía entre el uso natural y artificial del objeto lleva a pensar el coche como un umbral entre el espacio doméstico y el espacio público. Si consideramos que el espacio doméstico es el escenario natural de la crianza de un bebé, podría decirse que el coche es una herramienta que actúa como extensión de dicho escenario dentro del espacio público. Dicho de otra manera, el coche de bebé permite que la crianza doméstica transite el territorio de lo público. Sin embargo, cuando el coche muta en la chaza de dulces estos significados no necesariamente se modifican ya que la chaza sigue siendo una extensión de lo doméstico dentro de lo público, con la diferencia de que lo que transita el espacio público a través del coche ya no es la crianza sino la subsistencia. En este sentido, el coche modificado puede entenderse como un objeto que mediante su transformación simboliza el crecimiento y el paso del tiempo propios de la vida misma, lo que en últimas le permite actuar también como un umbral entre la infancia y la vida adulta. La silla que acompaña al coche parece reafirmar estos significados ya que se vuelve la materialización de la espera que implica el tránsito entre dichos umbrales: esperar a que el bebé crezca o a que se venda algún dulce en la calle.
Ana Claudia Múnera Palacio
Dulces sueños, 2004
Cochecito de bebé, materiales mixtos y silla pequeña de madera
Dulces sueños
Ana Claudia Múnera Palacio
Dulces sueños, 2004
Cochecito de bebé, materiales mixtos y silla pequeña de madera
Cuando envíes el formulario se te redirigirá a la pasarela de pago. Tras realizar el pago se notificará a la galería para que se ponga en contacto contigo para gestionar el pago de impuestos (salvo que estuvieran ya incluidos) y gastos adicionales como los gastos de envío.
Formulario enviado

Su mensaje ha sido enviado con éxito

En breve nos pondremos en contacto con usted. Muchas gracias por su interés

13 de 20

Dulces sueños