A finales de los años 70 e inicios de los 80, Flor María Bouhot inició un proyecto fotográfico del barrio Guayaquil, Antioquia. Capturó un universo de colores lleno de decadencia, calor, muerte, vida, tristeza, alegría y hambre. Exploró los bares y las personas que se encontraban en la oscuridad, los que no querían ser vistos y que nadie quería ver. Lugares llenos de olores, colores y sabores. Asimismo, se interesó por el sentido etnográfico de los lugares que visitaba en sus excursiones, retrató las figuras geométricas de los espacios, los logos, letreros, motivos y caligrafías.
A finales de los años 70 e inicios de los 80, Flor María Bouhot inició un proyecto fotográfico del barrio Guayaquil, Antioquia. Capturó un universo de colores lleno de decadencia, calor, muerte, vida, tristeza, alegría y hambre. Exploró los bares y las personas que se encontraban en la oscuridad, los que no querían ser vistos y que nadie quería ver. Lugares llenos de olores, colores y sabores. Asimismo, se interesó por el sentido etnográfico de los lugares que visitaba en sus excursiones, retrató las figuras geométricas de los espacios, los logos, letreros, motivos y caligrafías.