Pionero del nuevo documentalismo y uno de los fotógrafos más relevantes de la llamada fotografía comprometida, el trabajo de Danny Lyon se destaca por un rescate de primera mano de las historias vividas desde adentro. En sus fotografías y películas no solamente da cuenta de las situaciones sociales que atraviesan las comunidades que retrata, sino que se integra a sus modos de vida para así proponer una noción más certera de lo que allí acontece. Desde su experiencia narra las formas en que se manifiesta su cotidianidad a través de diferentes situaciones. Usualmente viviendo al margen de las normas sociales vigentes, Lyon presenta sus luchas con una mirada pura y sensible.
En 1966, con 22 años, Lyon realizó un viaje a Colombia. No por motivación particular sino por una cuestión del azar, característica de las vicisitudes del espíritu juvenil aventurero de los años 60. Cartagena sería el destino de una primera incursión a territorio nacional que lo traería de nuevo posteriormente.
Encontraría en el barrio Tesca un motivo para adentrarse en las dinámicas alternas dadas en la ciudad, viviendo en su realidad, conviviendo con lo allí presente, dialogando con personas y situaciones. Fiel a su interés por retratar realidades, contextos y particularidades inherentes a los diferentes grupos sociales y sus reivindicaciones. Allí un grupo de trabajadoras sexuales serían las protagonistas.
En una ciudad como Cartagena, ciudad usualmente conocida por su tradición turística e histórica, haciendo de ella un monumento de carácter patrimonial exaltado de esta manera y principalmente por entidades estatales, la serie “Tesca” da lugar a otra perspectiva. Aquí Lyon demuestra que, más allá de discursos oficiales, la vida se da en diferentes esferas muchas veces condicionadas a las formas de existencia de quienes habitan la ciudad, transgrediendo una tradición generalizada y evidenciando otras realidades.
Una serie de fotografías que da lugar a otros modos de entender un lugar, su gente y sus características. Antepone una mirada intimista y natural. Estas modelos revelan nada más que su propia identidad y valor. Da relevancia a otras circunstancias, desenmarcadas de una directriz mediada por normas abstractas que han intentado sin éxito acoger en un mismo plano social su disidencia.
