Al terminar la gira de la exposición Todesbilder (1990), el artista inicia una estadía y producción de obra en Gahlen (hasta 1999). Se sumerge en una reconexión con su trabajo individual, donde surgen, entre otras, la serie Ventanas del alma, inspitadas en la obra de Leonardo Da Vinci. A partir de bocetos de personajes y estudios anatómicos de Leonardo, Avellaneda indaga aquí en su situación personal y la definición de nuevos rumbos. Las cabezas renacentistas, ligadas con la consigna humanista y batallante de la razón sobre la fe, sirven de espacio expandido de metáforas entre simbólicas y sugerentes, de cuestionamientos, afectos, fascinaciones y disputas interiores. La reconfiguración de Da Vinci le permite al artista establecer una nueva enunciación en su obra plástica, explorando temas como los periodos de conclusión y transición, la psicología humana y la relación cuerpo y mente.
Al terminar la gira de la exposición Todesbilder (1990), el artista inicia una estadía y producción de obra en Gahlen (hasta 1999). Se sumerge en una reconexión con su trabajo individual, donde surgen, entre otras, la serie Ventanas del alma, inspitadas en la obra de Leonardo Da Vinci. A partir de bocetos de personajes y estudios anatómicos de Leonardo, Avellaneda indaga aquí en su situación personal y la definición de nuevos rumbos. Las cabezas renacentistas, ligadas con la consigna humanista y batallante de la razón sobre la fe, sirven de espacio expandido de metáforas entre simbólicas y sugerentes, de cuestionamientos, afectos, fascinaciones y disputas interiores. La reconfiguración de Da Vinci le permite al artista establecer una nueva enunciación en su obra plástica, explorando temas como los periodos de conclusión y transición, la psicología humana y la relación cuerpo y mente.