En una serie previa y por momentos también simultánea (denominada “La realidad y el deseo”, tomando el título de un poema de Luis Cernuda, no incluida en esta exposición) el artista incorpora ya a sus dibujos en carbón y pastel, donde predominaban personajes imaginarios, su propia historia a partir de fotos personales y familiares. Inicia así una exploración de su memoria que es también un proceso de re-escritura y ordenamiento interpretativo o catártico de sus
recuerdos que, a juzgar por la crítica, se vuelve la propuesta que despierta mayor atención en Lima entre todos los trabajos producidos por el Grupo Chacalacayo.
Resulta difícil asomarse a la intensidad de esa confrontación del artista consigo mismo, que parte del intento de “aniquilar a esa persona que pudo haber sido” (en sus propias palabras): liberarse a sí mismo de sí mismo y de lo que pudo llegar a ser de haber continuado allí. Recoge por ello, los ecos de una directa crítica y hasta invectiva contra la alta sociedad limeña. El investigador Daniel Bernedo destaca aquí cómo la presencia del ensamblaje va a convertirse en un “lenguaje artístico predominante que el artista adopta hasta en la actualidad”, consolidando el concepto de “contención” en su obra.
En una serie previa y por momentos también simultánea (denominada “La realidad y el deseo”, tomando el título de un poema de Luis Cernuda, no incluida en esta exposición) el artista incorpora ya a sus dibujos en carbón y pastel, donde predominaban personajes imaginarios, su propia historia a partir de fotos personales y familiares. Inicia así una exploración de su memoria que es también un proceso de re-escritura y ordenamiento interpretativo o catártico de sus
recuerdos que, a juzgar por la crítica, se vuelve la propuesta que despierta mayor atención en Lima entre todos los trabajos producidos por el Grupo Chacalacayo.
Resulta difícil asomarse a la intensidad de esa confrontación del artista consigo mismo, que parte del intento de “aniquilar a esa persona que pudo haber sido” (en sus propias palabras): liberarse a sí mismo de sí mismo y de lo que pudo llegar a ser de haber continuado allí. Recoge por ello, los ecos de una directa crítica y hasta invectiva contra la alta sociedad limeña. El investigador Daniel Bernedo destaca aquí cómo la presencia del ensamblaje va a convertirse en un “lenguaje artístico predominante que el artista adopta hasta en la actualidad”, consolidando el concepto de “contención” en su obra.