En esta amplia serie de ensamblajes que surgen y hacen parte medular del proceso de indagación biográfica y exhumación de la sociedad conservadora de Lima. Es punto de partida y evidencia del del ensamblaje como lenguaje artístico suyo predominante que el artista adopta hasta en la actualidad. Las Letanías acalladas van a significar la consolidación del concepto de contención en la obra de Avellaneda, que responde a su perspectiva e intención crítica en torno a la represión, en todos los sentidos, y a su evidencia. Confluyen aquí aspectos como la consolidación de su “plástica visceral”, una poética críptica y personal, la subversión de la imagen, la expiación del objeto, la intervención crítica y la irrestricta hibridación. Asimismo, se desarrolla en las siguientes subseries: agonías eróticas y confesiones castrantes en La Lucha (I), revelaciones identitarias y vestigios infantiles en El niño (I), secretos familiares y tensiones desde el linaje en La familia (III), mal heredado, penitencia y libertad de la progenie en Madre y padre (IV), errancias urbanas, crónicas de la ciudad y podredumbre social en La calle (V), juicios de fe, sentencias sin redención y suma blasfemia en El sufrimiento de los santos (VI), huellas del crimen y memorias matéricas en Guerra y persecución (VII). En suma, las Letanías son la muestra prima del artista sobre la constante del abuso de poder en el individuo y la sociedad, así como su raíz y progresión estructural (a nivel personal, familiar, social, político e ideológico).
En esta amplia serie de ensamblajes que surgen y hacen parte medular del proceso de indagación biográfica y exhumación de la sociedad conservadora de Lima. Es punto de partida y evidencia del del ensamblaje como lenguaje artístico suyo predominante que el artista adopta hasta en la actualidad. Las Letanías acalladas van a significar la consolidación del concepto de contención en la obra de Avellaneda, que responde a su perspectiva e intención crítica en torno a la represión, en todos los sentidos, y a su evidencia. Confluyen aquí aspectos como la consolidación de su “plástica visceral”, una poética críptica y personal, la subversión de la imagen, la expiación del objeto, la intervención crítica y la irrestricta hibridación. Asimismo, se desarrolla en las siguientes subseries: agonías eróticas y confesiones castrantes en La Lucha (I), revelaciones identitarias y vestigios infantiles en El niño (I), secretos familiares y tensiones desde el linaje en La familia (III), mal heredado, penitencia y libertad de la progenie en Madre y padre (IV), errancias urbanas, crónicas de la ciudad y podredumbre social en La calle (V), juicios de fe, sentencias sin redención y suma blasfemia en El sufrimiento de los santos (VI), huellas del crimen y memorias matéricas en Guerra y persecución (VII). En suma, las Letanías son la muestra prima del artista sobre la constante del abuso de poder en el individuo y la sociedad, así como su raíz y progresión estructural (a nivel personal, familiar, social, político e ideológico).