Federico Pardo

Sin título , 2020-2022

Fotografía. Impresión digital

105 × 105 × 4 cm (marco)
101 × 101 cm (sin marco)

La serie de fotografías sobre la localidad de Armero, nace de un impulso por retratar un proceso ecológico inevitable. Un proceso de sucesión biológica en el que unas especies colonizan un espacio, permitiendo con su presencia que otras lleguen y se establezcan más tarde. Un proceso que, así como ocurre en las sucesiones familiares, hereda las ruinas de Armero para celebrar la vida y rescatar la memoria del paisaje. En Armero conviven la vida y la muerte, la belleza y la tragedia, lo sutil y lo burdo, lo efímero y lo permanente, lo frágil y lo sólido.

Esta serie nos permite ver y sentir el paso del tiempo a través de la biología y la ecología de un paisaje en sucesión. Las fotografías son testigo del ciclo natural de vida-muerte-vida; son la mirada de un biólogo que rescata lo que existe sobre lo que dejó de existir; son el resultado del interés por capturar un fenómeno biológico de destrucción y construcción; un documento que dialoga con el entorno y los significados que de allí se derivan. La fotografía nos invita a ser parte del paisaje y adentrarnos en sus raíces para entender su silencio y sus procesos.

En noviembre de 1985, la vida en Armero fue sepultada por una avalancha de lodo que arrasó con el pueblo y, de paso, con su gente. Murió un pueblo; nació una historia. Una historia que se resistió al abandono y que encontró color en un espacio rebosante de oscuridad. Brotaron los primeros líquenes y musgos, que más tarde darían paso a las malezas y arbustos. Poco a poco, las raíces estranguladoras de los ficus se asentarían en las fachadas y sus hojas buscarían el sol. Hoy en día, en Armero, las nuevas formas de vida se confunden con las viejas: las casas han sido colonizadas por la vegetación que se ha ido apropiando de los espacios que allí habitan. El paisaje es desolador y paradójicamente, exuberante y conmovedor. En Armero, la vida se alimenta de vida, diferentes formas crecen al azar, invaden el espacio y mantienen el ritmo biológico de lo que fuera un campo santo.
Federico Pardo
Sin título , 2020-2022
Fotografía. Impresión digital
105 × 105 × 4 cm (marco)
101 × 101 cm (sin marco)
Sin título
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Sin título, 2020-2022
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Sin título , 2020-2022
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La serie de fotografías sobre la localidad de Armero, nace de un impulso por retratar un proceso ecológico inevitable. Un proceso de sucesión biológica en el que unas especies colonizan un espacio, permitiendo con su presencia que otras lleguen y se establezcan más tarde. Un proceso que, así como ocurre en las sucesiones familiares, hereda las ruinas de Armero para celebrar la vida y rescatar la memoria del paisaje. En Armero conviven la vida y la muerte, la belleza y la tragedia, lo sutil y lo burdo, lo efímero y lo permanente, lo frágil y lo sólido.

Esta serie nos permite ver y sentir el paso del tiempo a través de la biología y la ecología de un paisaje en sucesión. Las fotografías son testigo del ciclo natural de vida-muerte-vida; son la mirada de un biólogo que rescata lo que existe sobre lo que dejó de existir; son el resultado del interés por capturar un fenómeno biológico de destrucción y construcción; un documento que dialoga con el entorno y los significados que de allí se derivan. La fotografía nos invita a ser parte del paisaje y adentrarnos en sus raíces para entender su silencio y sus procesos.

En noviembre de 1985, la vida en Armero fue sepultada por una avalancha de lodo que arrasó con el pueblo y, de paso, con su gente. Murió un pueblo; nació una historia. Una historia que se resistió al abandono y que encontró color en un espacio rebosante de oscuridad. Brotaron los primeros líquenes y musgos, que más tarde darían paso a las malezas y arbustos. Poco a poco, las raíces estranguladoras de los ficus se asentarían en las fachadas y sus hojas buscarían el sol. Hoy en día, en Armero, las nuevas formas de vida se confunden con las viejas: las casas han sido colonizadas por la vegetación que se ha ido apropiando de los espacios que allí habitan. El paisaje es desolador y paradójicamente, exuberante y conmovedor. En Armero, la vida se alimenta de vida, diferentes formas crecen al azar, invaden el espacio y mantienen el ritmo biológico de lo que fuera un campo santo.
Federico Pardo
Sin título, 2020-2022
Fotografía. Impresión digital
105 × 105 × 4 cm (marco)
101 × 101 cm (sin marco)
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