A partir del concepto de ENCANTAMIENTO propongo vislumbrar el momento en que Colón y los conquistadores pisaron suelo nuevo/extraño/virgen para formular preguntas que permitan dar luz sobre qué vieron, qué encontraron, y qué pasó para que el mecanismo del trueque los sumergiera a tanta sevicia.
Y más aún: ¿qué fuimos?, ¿qué perdimos?, ¿en qué nos hemos convertido?, ¿seguimos bajo el efecto del señuelo del espejo?, ¿qué había en América a la llegada de los conquistadores?, ¿qué pensaban los conquistadores que encontrarían en América?
Así mismo, considero relevante generar una reflexión que cuestione si es posible devolver la mirada al pasado, y en ese caso, sí podemos hacer un tránsito en la historia para revisar los sucesos y acontecimientos cargados de dolor.
Si bien la llegada de los conquistadores fue un hecho absorbente, sagaz y comprometido con el reclamo de un necesario diálogo entre las diversas culturas, ésta llegada también se tradujo en un drama que fijaría los patrones de toda la historia del colonialismo y que inevitablemente pasaría a enunciarnos desde aspectos de-coloniales.
A partir de la revisión de ilustraciones y crónicas correspondientes al encuentro entre europeos y americanos, realicé esta serie de pinturas que rondan lo hipotético y lo sígnico. En ellas, propongo que todo lo encontrado no eran más que “costumbres a las que no estaba habituado el llamado conquistador” y que serían normales y cotidianas para los nativos, pero extrañas para los demás.
Construir estos imaginarios simbólicos resultó inquietante: ¿será que confundieron las costumbres y las asociaron con prácticas terroríficas y de dolor? o ¿será más bien un juego estratégico de quienes construyeron las memorias? Lo que planteo es una reflexión crítica que permite cuestionar la historia y suscita que estamos frente a representaciones que no escapan o difieren de nuestra contemporaneidad estéticamente representacional/relacional.
