La propuesta estética de Giangrandi se caracteriza por un punto de vista marcadamente crítico que inquiere por lo esencial del ser, lo cual lo ha llevado a asumir posturas contestatarias que se reflejan en sus obras.
Giangrandi llegó a Colombia, en un momento álgido en el desarrollo de la actividad cultural. En la literatura, la revista Mito, dedicada a difundir el pensamiento de avanzada del momento, reunía al lado del poeta Jorge Gaitán Durán a narradores como García Márquez y Álvaro Mutis, mientras los Nadaístas escandalizaban con sus desplantes antiburgueses, y en los escenarios irrumpían grupos estudiantiles que luego conformaron el primer movimiento teatral de importancia en Colombia.
Fue una década que terminó enarbolando las consignas de mayo del 68 en París acrecentadas por el ascenso de luchas campesinas a las que se unieron trabajadores, estudiantes e intelectuales, cuyas propuestas involucraban el quehacer en distintas disciplinas; se abogaba por una estética testimonial que indagara por las causas de la guerra, la opresión y la dominación de clases. Desde las distintas artes los temas de la Nación llamaban la atención, y en foros y debates se planteaba el papel del artista y, sobre todo, el compromiso político. Lo que explica en parte su dedicación en esta periodo por el grabado, medio de llegar a un público más amplio, de difusión a gran escala, para las masas, no para las minorías.
En este sentido la serie América Latina constituye una reflexión sobre la violencia, la tortura, el uso excesivo de la fuerza y las detenciones arbitrarias en el contexto Colombiano y Latinoamericano.
La propuesta estética de Giangrandi se caracteriza por un punto de vista marcadamente crítico que inquiere por lo esencial del ser, lo cual lo ha llevado a asumir posturas contestatarias que se reflejan en sus obras.
Giangrandi llegó a Colombia, en un momento álgido en el desarrollo de la actividad cultural. En la literatura, la revista Mito, dedicada a difundir el pensamiento de avanzada del momento, reunía al lado del poeta Jorge Gaitán Durán a narradores como García Márquez y Álvaro Mutis, mientras los Nadaístas escandalizaban con sus desplantes antiburgueses, y en los escenarios irrumpían grupos estudiantiles que luego conformaron el primer movimiento teatral de importancia en Colombia.
Fue una década que terminó enarbolando las consignas de mayo del 68 en París acrecentadas por el ascenso de luchas campesinas a las que se unieron trabajadores, estudiantes e intelectuales, cuyas propuestas involucraban el quehacer en distintas disciplinas; se abogaba por una estética testimonial que indagara por las causas de la guerra, la opresión y la dominación de clases. Desde las distintas artes los temas de la Nación llamaban la atención, y en foros y debates se planteaba el papel del artista y, sobre todo, el compromiso político. Lo que explica en parte su dedicación en esta periodo por el grabado, medio de llegar a un público más amplio, de difusión a gran escala, para las masas, no para las minorías.
En este sentido la serie América Latina constituye una reflexión sobre la violencia, la tortura, el uso excesivo de la fuerza y las detenciones arbitrarias en el contexto Colombiano y Latinoamericano.