El río Nechí es, tal vez, uno de los ríos más afectados por la minería, tanto legal como ilegal. El imparable saqueo de oro que se impone sobre sus aguas y laderas, ha dejado una marca imborrable sobre el paisaje, deteriorándolo por completo. En la actualidad, las plataformas de cartografía digital registran satelitalmente esta actividad minera y su impacto. Y, como si fuera un cáncer, muestran cómo tal práctica va haciendo metástasis año tras año hasta dejar el entorno en un nivel de degradación total.
Con este panorama, el video de un sobrevuelo por este río deja ver unos destellos dorados fruto del efecto de la luz sobre hilos de agua que en principio se esconden y que luego, bajo la tensión de su decadencia, se imponen sobre otras aguas que develan la verdadera riqueza de todo el territorio.
El río Nechí es, tal vez, uno de los ríos más afectados por la minería, tanto legal como ilegal. El imparable saqueo de oro que se impone sobre sus aguas y laderas, ha dejado una marca imborrable sobre el paisaje, deteriorándolo por completo. En la actualidad, las plataformas de cartografía digital registran satelitalmente esta actividad minera y su impacto. Y, como si fuera un cáncer, muestran cómo tal práctica va haciendo metástasis año tras año hasta dejar el entorno en un nivel de degradación total.
Con este panorama, el video de un sobrevuelo por este río deja ver unos destellos dorados fruto del efecto de la luz sobre hilos de agua que en principio se esconden y que luego, bajo la tensión de su decadencia, se imponen sobre otras aguas que develan la verdadera riqueza de todo el territorio.