Hay fragmentos del mundo que permanecen en nosotros: un paisaje, el movimiento del mar, unas flores o la presencia silenciosa de un árbol. En la obra de Greta Hammond, estos encuentros cotidianos se transforman en huellas de una memoria afectiva que encuentra en la pintura un lugar donde permanecer y adquirir nuevos significados.
A partir de fotografías, dibujos, poemas y materiales procedentes de su archivo personal, la artista construye un universo visual en el que los recuerdos se superponen, las imágenes se funden y las formas se abren a nuevas asociaciones. La materia deja de ser un mero soporte para convertirse en un territorio vivo, capaz de almacenar experiencias y dar origen a otros paisajes.
Lovin’ Matter explora así la relación íntima entre naturaleza, memoria y afecto. Entre imagen y poesía, las obras componen una cartografía sensible en la que conviven el mar, las montañas, los animales y las piedras, no como representaciones de una realidad distante, sino como presencias que nos vinculan al mundo.
Cada pintura es una forma de detener lo fugaz y preservar aquello que nos conmueve. Un mapa abierto que invita al espectador a recorrer sus propias memorias y descubrir, en una textura, una mancha o un lugar imaginado, la huella de una experiencia compartida.
Mercedes Estarellas
