Para esta acción, se construyeron invernaderos-balsas que luego fueron registrados en distintos puntos del Lago General Carrera de la Región de la Patagonia de Chile.
En esta zona es “natural” encontrar en todos los terrenos un invernadero junto a cada casa; durante el invierno, además de proveer de alimento se transforma en la imprescindible extensión de la vivienda donde es posible encontrar tejidos o juguetes de niños entre los vegetales y hierbas.
En la acción, uno a uno estos invernaderos-balsas se alejan en distintas direcciones ante lo desbordante y crudo del paisaje. Soltados a la contingencia del territorio quedan a la deriva dejando el final del proyecto para siempre abierto. Desconocemos de qué manera terminan o continúan sus existencias, solo desaparecen a lo lejos como testimonios silenciosos de los gestos realizados, guardando un modo de vida en su interior al menos mientras que no naufraguen.